En el cultivo con sistemas hidropónicos, es crucial mantener una supervisión constante y evaluación precisa del riego. Esto se debe a que la aportación de nutrientes se efectúa durante el riego, y cualquier interrupción en el suministro de agua y nutrientes puede tener consecuencias graves. Estos contratiempos podrían causar retrasos en el crecimiento e incluso llevar a la pérdida total del cultivo.
Particularmente, y debido a la característica de aporte de nutrientes exclusivamente a través del agua de riego, se denomina fertirriego a la aplicación de las soluciones nutritivas a los cultivos mediante metodologías de cultivo hidropónico
ELEMENTOS QUE CONSIDERAR EN EL GASTO DE AGUA
Al tratarse de sistemas donde la raíz está confinada en un saco de sustrato, el balance de agua que se da en el sistema es el siguiente:
GASTO DE AGUA = CONSUMO POR LA PLANTA + DRENAJE + TRANSPIRACIÓN
Se considera que el agua consumida por la planta incluye la absorbida por las raíces y utilizada en la formación de sus tejidos (agua constitucional), así como la perdida por transpiración en las hojas, representando esta última más del 90% del total consumido por la planta.
El drenaje se refiere al volumen de agua proveniente del fertirriego que no se retiene en el sistema hidropónico. Por lo general, se expresa como un porcentaje con respecto al volumen total de agua aplicada en cada fertirriego. Este excedente de agua es necesario para mantener un equilibrio de nutrientes en la zona radicular, mediante un lavado de sales y una reincorporación equilibrada de la solución nutritiva aportada durante el fertirriego.
La transpiración es la pérdida de agua que ocurre entre el sustrato y el aire en las zonas donde se encuentran en contacto, como las aberturas de los sacos. Debido a la confinación del sustrato en los sacos, la cantidad de agua perdida por este proceso es mínima. Esta pérdida puede representar aproximadamente el 30% del volumen de agua en la etapa inicial de plantación, disminuyendo de manera lineal a medida que el cultivo se desarrolla, hasta alcanzar un valor de alrededor del 5%-10%.
FACTORES QUE AFECTAN AL GASTO DE AGUA
El consumo de agua está determinado por varios factores clave. El sustrato es uno de los principales, ya que su composición física y la cantidad de agua disponible influyen, al igual que su temperatura, que puede ser resultado de las condiciones ambientales.
La planta en sí también juega un papel crucial. La capacidad radicular y la velocidad de crecimiento de las variedades cultivadas determinan sus necesidades de agua. Además, el estado fenológico de la planta es relevante; generalmente, entre el 65% y el 75% del agua se consume durante los estadios de engorde y maduración del fruto.
Sin embargo, el factor más determinante es el clima, especialmente la radiación solar, la temperatura, la humedad del aire y su relación con el déficit de vapor. La temperatura y la radiación solar impactan tanto ambientalmente como en el calentamiento de la zona radicular, aumentando el consumo de agua a medida que la temperatura del entorno radicular aumenta.
A nivel ambiental, la transpiración está relacionada con el gradiente de potencial hídrico entre las hojas y el aire, determinado por la humedad relativa y la temperatura. El flujo de transpiración se intensifica en ambientes con menos contenido de agua atmosférico y mayor temperatura.
El contenido de dióxido de carbono en la atmósfera también es relevante. La fertilización con CO₂ impacta en la transpiración al disminuir la conductancia estomática y, por ende, la tasa de transpiración. Aunque suele ser menos relevante por la limitado uso de tecnologías de aplicación CO₂ en la mayoría de las explotaciones agrícolas.


